CARA A CARA CON LA MUERTE



Esta vez quería tratar un tema al que llevo un tiempo dándole vueltas, quizás este un poco más sensible o me este haciendo mayor, o simplemente esté en una etapa de evaluación y reflexión sobre nuestra experiencia ante esta etapa de la vida, la muerte.


Todos hemos sufrido la perdida de seres queridos, sabemos lo que es perder a alguien, hemos sentido pena, tristeza y dolor, hasta entender que esto es, como decía antes una parte más de nuestra vida. Aveces llega pronto, otras se hace eterna y en otros casos ocurre de forma injusta.

En nuestro día a día como profesionales de la sanidad, estamos muy a menudo cara a cara con la muerte. Trabajando en urgencias son innumerables la cantidad de veces que he visto la muerte, cada uno en su día a día se enfrentara a ella a su manera, unas veces afecta más, otras parece que lo mecanizamos y como que parece no importarnos mucho, pero esto no es así y cada vez que vemos a alguien de morir, queda ahí. No se ya cuantas personas habré visto morir, quizás más que las que mucha gente nunca vera en toda su vida, pero cada una de ellas han quedado dentro de mi, igual que queda en el resto de mis compañeros.

En breve hará 10 años que soy enfermero y creo que como otras veces he dicho esta es una de las profesiones más bonitas que existen, muy dura, pero de las más bonitas. Y es que ese vinculo que se crea con la persona es muy importante, porque durante toda la vida uno tiene buenos amigos, la familia, pero de todos estos, son pocos el número de personas con quien llegamos a compartir ciertas cosas, las cosas más intimas,esas que solo tú y alguien de mucha mucha confianza llegan a saber, pero al  estar enfermos, la gente sin ni siquiera pensarlo, nos hace parte de su mundo intimo, comparte con nosotros algunas de esas cosas, llegándose a crear un verdadero vinculo.

La muerte es dura pero, tal cual, uno llega a verlo como una parte más de la vida. Lo difícil son las situaciones, la historia que trae consigo esa muerte y según esa historia se hace más o menos dura. Seguro que sabéis a que me refiero, a como aún siendo super profesional, intentando no implicarte más de lo justo, llegas a conectar con el paciente o con la familia, o llegas a sentirte identificado por tener tu edad o la edad de tu pareja, por ser un niño, un compañero...sea por lo que sea, hay situaciones que te llegan mucho más adentro.

En mis últimos turnos he vivido diferentes situaciones, alguna de ella me lleno los ojos de lágrimas y es que cuando alguien en su lecho de muerte solo sabe darte las gracias por estar pendiente de ella, por intentar que su sufrimiento sea el mínimo, puff; o al ver como una madre con toda su entereza te explica como están esperando que su hij@  de 3- 4 añitos, fallezca por estar en la fase final de una enfermedad, por muy sanitarios acostumbrados a lo peor de las situaciones, un buen pellizco se te coge en el estomago, necesitando un par de minutos de standby para poder volver a funcionar. Esto me recuerda gratamente que somos humanos y que tenemos un corazón que sufre tanto como el resto, que aunque a veces parezcamos maquinas, seguimos sintiendo como el resto.

Así que si por un momento te sientes mal, se te salta una lagrimita, tranquil@s porque eso que te duele a ti nos duele de alguna manera al resto. Párate un momento piensa que eres humano y si lo necesitas cuéntalo.

Bueno me despido después de mi reflexión, como siempre os doy las gracias por leerme.

Besos y abrazos


Enfermero de  Urgencias.


Foto de ruta de senderismo a La Concha. (06/03/2014)

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Comentarios

  1. Muchas veces creemos haber frivolizado lo suficiente como para que no nos afecte la llegada de la muerte, ajena y propia. Es esencial hablar sobre ella con el paciente si así lo desea, y nosotros debemos estar formados y preparados emocionalmente para poder estar a la altura cuando sea necesario. Gracias por sacar este tema a la luz.

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