A VECES CUIDAR DUELE

Si hay algo que me van enseñando los años es que la gran parte de las personas no llegan a conocer lo que realmente realizamos los profesionales sanitarios y sí, hablo de profesionales sanitarios, porque somos muchos los miembros del equipo los que en muchos momentos podemos sentir que "cuidar duele".


Son incontables las situaciones en las que las propias personas a las que atiendo o sus familias me han dicho "yo no podría" o "no se como aguantáis" yo siempre digo que es nuestro trabajo, pero a veces también digo que cuidar duele. A ver, el sentimiento de ayudar a los demás supera de forma positiva a los sentimientos negativos, pero la realidad es que hay días en los que las situaciones llegan a lo mas profundo de nuestro ser.


Recuerdo aún como un chico hace unos años con la misma edad que yo y tras haber sufrido un accidente, llegaba muy grave a la sala de críticos, mientras lo atendía me preguntó:


"¿Voy a morir?" 

Esa pregunta retumba aún muy adentro de mi, puesto que yo sabía  que la situación era muy extrema y una lesión interna comprometía realmente su vida, pero sabéis lo peor que su pareja, igual de joven, esperaba sentada en el suelo, con una buena barriga que mostraba su embarazo bien avanzado.


Otras veces y sin buscarlo encuentras a una persona con la que conectas, que te mira a los ojos y te llega igual que tu le llegas a ella, cuidar llena y hace que te sientas bien por conseguir que la gente confie, que la gente sea capaz de abrirse y compartir no solo su sufrimiento físico si no también sus vivencias y sus preocupaciones emocionales. Al hablar de esto no puedo evitar acordarme de un Chico que me contaba como un año antes el era como yo, pensando en donde irse de viaje, en hacer planes y en pensar en el futuro, pero como un día empezó a encontrarse mal, fué al médico  y empezaron las pruebas y más  pruebas, hasta que le dijeron que tenia cáncer y su vida entró en un mundo de hospitales, pruebas y una incertidumbre que solo le dejaba pensar en que prueba tocaría mañana.

Siempre digo que lo más duro de nuestro trabajo no es ver sangre, ver cosas fuertes. Lo más fuerte y duro de nuestro trabajo son las situaciones que vivimos, ver sufrir a la gente, sentir su dolor, aguantar las lagrimas, vivir su propio dolor y el de su familia, sentir su mirada de desesperación, su miedo... 


Con los años uno (por auténtica  necesidad) tiene que aprender a gestionar todas estas emociones, todo estos sentimientos para que cuidar, duela menos y hacer que esa gran labor que realizamos, ese efecto positivo que causamos en los demás, dominen nuestros propios sentimientos, nuestras propias emociones.


Nuestro trabajo no es solo pinchar, no es solo realizar técnicas, no es solo encargarnos de la higiene, de curar o de poner medicación, cuidar es mucho más.


Feliz Semana y contad vuestras situaciones difíciles, no os lo quedéis solo para vosotr@s, ya sea con vuestros  compañeros, con vuestra familia o hasta si queréis conmigo.

Dejadme comentarios si os apetece de situaciones duras que os hayan hecho sentir que "CUIDAR DUELE"




Comentarios

  1. Os cuento una situacion q vivi a uno año aproximado,trabajaba por aquel entonces en una residencia de mayores.. el caso es q teniamos a un abuelito que enfermo y bueno.. sus hijos venian todas las tardes a verlo y ya un dia empeoro considerablemente ya tenia pautado cuidados paliativos. Pues sus hijos eran compañeros de profesión,y eran muy exigentes cuando venian a verlo.. pues cuando su papa ya estaba en sus ultimas horas de vida.. su hija me miro y me abrazo llorando desconsolada y sus palabras me llegaron al corazón:"como profesional eres estupenda,pr como persona eres muy grande,no cambies nunca que enfermeras como tu no quedan muy pocas."Siempre se intenta ayudar en lo maximo posible.
    PD:me encanta la publicación que has hecho!

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    1. Gracias por tus palabras y por compartir tu experiencia. Hay que seguir emocionándose. Saludos.

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  2. En oncología la pregunta "cuánto tiempo?" , es un dardo que sigue doliendo porque delante tenemos un paciente, una familia, unas expectativas que ahora recaen en nosotros. Llevo más de 30 años como médico y sigo llorando con ellos y por ellos. Cuidar siempre duele ...

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    1. Y ver como ese tiempo pasa, como si fuera una cuenta atrás, sintiendo como esa persona se va consumiendo, tener el recuerdo de sus primeros días y no poder luchar más contra la realidad. Duele si que duele. Un saludo y gracias por compartir tu sentir.

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  3. Hola, comentas que con los años aprendes a gestionar las emociones pues mi caso es el contrario, durante más de 25 años he vivido el sufrimiento de mis pacientes y familiares con "profesionalidad", pero la semana pasada tuve la desgracia de tener que atender a una chica en sus últimas horas de vida y no pude reprimir mis emociones con la familia, después de tantos años lloré en el trabajo y me fui a casa vacío.

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    1. Francisco, tu te fuiste a casa vacío, pero quizás "llenas te" un poco la pena de sus familiares. Cuando murió mi padre (un cáncer pillado muy avanzado y sin ninguna posibilidad) a mi me llenó de amor el ver como las dos enfermeras que le hicieron el último electro, el de "confirmación" lo trataban con una delicadeza exquisita, con cariño diría yo, cuando apareció la recta que ya sabíamos una de ellas me miró a los ojos fijamente con una mirada tan cargada de entendimiento... Se que será algo por lo que pasan a menudo, por desgracia trabajando en aquella planta, pero me sentí tan reconfortado que, después del entierro de mi padre necesité, y lo hice, volver a aquella planta y darle las gracias y un abrazo. Hacéis tanto bien sin agujas ni medicación...

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  4. Luchas, sientes, padeces, curas, alivias, llora tu interior y un día esa persona ya no está. Tu, yo cualquier profesiinal sanitario, salimos de nuevo a la calle, orgullosos, tristes, con la cabeza alta, doloridos, satisfechos, esperando el próximo reto en el que tengamos que dejarnos el alma y ahí la dejaremos aunque sepamos la batalla perdida de la vida pero no la de haber luchado y vivido por cuidar a los demás.
    Creo que no hay mejor batalla que esta. Saber que has estado ahí, en lo malo y en lo poco bueno. Haciendo todo lo que está en tus manos. Dando un soplo de ternura, de amor, DE PAZ.

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